Especialista en decoración de interiores de estilo mediterráneo.
He pensado que, si voy a ayudarte a convertir tu casa en un hogar, mereces conocer un poco de mí.
Soy una persona muy sensible y esa sensibilidad está presente en cada proyecto que diseño.
Me inspira el Mediterráneo: su luz natural, sus colores, los materiales nobles, las texturas que transmiten calma y esos pequeños detalles capaces de crear hogares que hablan de quienes los habitan.
Para mí, decorar nunca ha sido solo una cuestión de estética.
Es crear hogares que se sientan tan bien como se ven.
Por eso nunca he entendido la decoración como un fin, sino como una forma de mejorar la vida de las personas.
Esa es la esencia de Alma Mediterránea: diseñar espacios donde puedas bajar el ritmo, sentirte en paz y disfrutar de la vida que sucede dentro de ellos.
Alma Mediterránea no nació el día que abrí mi estudio. En realidad, llevaba muchos años creciendo dentro de mí.
Desde pequeña me fascinaban los espacios, los planos y esos pequeños detalles capaces de transformar una casa en un hogar. Aunque la vida me llevó por otro camino profesional, esa pasión nunca dejó de acompañarme.
Durante ocho años viví en siete casas. Cada una fue una oportunidad para imaginar, reformar, decorar y crear un hogar. Sin darme cuenta, estaba aprendiendo la profesión que, años después, cambiaría mi vida.
Fue entonces cuando comprendí que decorar no era solo una afición, sino mi verdadera vocación.
Mientras seguía trabajando como trabajadora social, empecé a formarme y a construir, poco a poco, lo que hoy es Alma Mediterránea. Hasta que llegó el momento más importante de todos: confiar en mí y tomar una decisión.
Después de diecisiete años en una profesión que también me enseñó mucho sobre las personas, decidí dejar la seguridad para dedicarme por completo a aquello que realmente me hacía feliz.
No fue una decisión sencilla. Hubo dudas, miedos e incertidumbre. Pero había una certeza mucho más fuerte: quería ayudar a otras personas a crear hogares donde sentirse bien, en calma y verdaderamente representadas.
Así nació Alma Mediterránea.
Y si hoy puedo dedicarme a lo que más me apasiona, es gracias a todas las personas que han confiado en mí, me han acompañado durante este camino y me han permitido formar parte de algo tan íntimo como crear su hogar.
Porque un hogar siempre se construye con personas.
Y lo importante no es solo el viaje, sino con quién decides compartirlo.
Un deseo no cambia nada.
Una decisión lo cambia todo.
Y esa decisión fue crear Alma Mediterránea.